Tocando
Tus productos en una lista. Tocas, se suma a la cuenta y cobras. Es lo más rápido cuando son pocas cosas.
7 días gratis, sin tarjeta
Lo que tienes, lo que vendes y quién te debe. Todo en el celular. Y si se cae el internet mientras estás vendiendo, sigue funcionando.
Sin tarjeta y sin instalar nada. Se abre en el celular y ya.
Tres formas de anotar una venta. Todas descuentan del inventario solas.
Tus productos en una lista. Tocas, se suma a la cuenta y cobras. Es lo más rápido cuando son pocas cosas.
Apuntas la cámara al código de barras. Sirve para descargar un pedido entero sin teclear ni un número.
Dices «dos gaseosas y un pan» y quedan anotadas. Para cuando tienes las manos ocupadas y el cliente enfrente.
Nada que restar a mano, nada que apuntar dos veces.
Vendes y baja. Recibes mercancía y sube. Nunca hay que restar nada a mano.
Quién te debe, cuánto y desde cuándo, con sus abonos. Y el recordatorio sale por WhatsApp.
Vender mucho no es ganar mucho. Primo resta lo que te costó la mercancía y te dice lo que de verdad te queda.
Te avisa antes de que un cliente lo pida y no lo tengas.
El internet se va a mitad de una venta y no se detiene nada. Lo que anotes queda esperando y se manda solo cuando vuelve. No se pierde ninguna venta.
El que atiende solo vende. El que manda ve la caja. Tú decides quién puede qué.
Lo que cambia de un oficio a otro no es la aplicación, son sus datos. En un restaurante, vender un plato descuenta la papa y la salchicha. En una peluquería, un servicio no gasta inventario.
Lo que más nos preguntan antes de empezar.
Sigues vendiendo. Primo se guarda en tu celular la primera vez que lo abres, así que si la señal se cae mientras trabajas no se detiene nada: lo que anotes queda esperando y se manda solo cuando vuelve. No se pierde ninguna venta. La primera vez sí necesitas señal, para que se instale.
Te registras y tienes la aplicación completa durante una semana, sin poner ninguna tarjeta. No se cobra solo al terminar: cuando se acaban los días, Primo te pide el pago y tú decides si sigues. Lo que hayas cargado se queda esperándote.
Primo sirve para tiendas, restaurantes, peluquerías, talleres, veterinarias, papelerías y carnicerías. Lo que cambia según el negocio no es la aplicación, son sus datos.
No. Primo se abre como una página en el celular. Si prefieres tenerlo con su propio icono, se agrega a la pantalla de inicio — y así además funciona mejor sin señal. También existe la aplicación de Android.
Sí. Primo lleva quién te debe, cuánto y desde cuándo, con sus abonos, y puedes mandar el recordatorio por WhatsApp. Si en tu negocio no se fía, se apaga desde los ajustes y la pestaña desaparece.
Sí. Cada persona del equipo tiene sus permisos: el que atiende solo vende, y quien manda ve la caja. Tú decides quién puede qué, y lo cambias cuando quieras.
Lo subes y listo. Primo te muestra primero qué va a crear y qué va a cambiar, y solo escribe cuando le dices que sí. No hay que teclear producto por producto.
Siete días completos, sin tarjeta y sin instalar nada. En diez minutos tienes tu inventario y tu primera venta anotada. Si te sirve, sigues.
Empezar los 7 días